LindaGuacharaca

Caballero y Escudero

El día en que Daniel iba a recoger a Monguí en la veterinaria donde vivió prácticamente los nueves meses que duró su tratamiento, mi mamá y yo esperábamos noticias, con los pelos del cogote tiesos.Y entonces recibimos esto:IMG-20170301-WA0046

¡El Caballero había cumplido su palabra!

Mi mamá ratificó que su olfato para detectar la buena gente no va a la zaga del mío. Flotaba, literalmente, por la casa al ver que Daniel no sólo seguía con un juicio bastante mayor que el suyo los tratamientos específicos de su nuevo escudero y se mantenía en contacto estrecho con mi Hada veterinaria, que también es la veterinaria de cabecera de Monguí, sino que, como había sospechado…

¡El Caballero era la versión masculina de ella misma!

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En estas semanas mi amigo escoltó a Daniel a Home Center para opinar sobre la decoración de su nuevo castillo.

Un fin de semana fuimos juntos a Suesca y comprobamos que, entre el entrenamiento que le dimos mi mamá y yo, y la tranquilidad que siente con su nuevo papá, mi amigo ya casi no babea de nervios en el carro. Ni se vomita.

Ambos fueron invitados especiales en la fiesta de inauguración de mi nueva guarida.

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Como ya sabes por mi libro La vida es Linda, una vez que encontré calor de hogar y recuperé la confianza en el ser humano de la pata de mi mamá, fui sacando a relucir las aptitudes de los escuderos precolombinos con escuela de calle. Recursividad. Lealtad. Fiereza. También regresé a la adolescencia que no había vivido antes, cuando mantenerme viva ocupaba todo mi tiempo y energía.

Monguí se reveló en estos días como un digno sucesor.

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Mi amigo defiende el territorio, en concreto el cuarto de su papá, como una auténtica bestia colmilluda, por lo que si no tenía pareja antes de conocerlo, muy difícilmente podrá tenerla por el resto de su vida.

También aleja, con sus gruñidos de cuchito y unos saltos que hacían reír a carcajadas a mi mamá, a los perros que se acercan en el parque.

Daniel pregunta a mi mamá por el chat qué hacer para llevar una vida más o menos normal y ella le da los consejos que aplicó conmigo. Otros los lee en mi libro. Pero, lo que nunca podía imaginarse es que Monguí iba a seguir mis pasos tan al pie de la letra…

El pasado fin de semana festivo, Caballero y Escudero iban a viajar a Duitama, ya que Daniel también tiene raíces boyacenses. En concreto iban a visitar a la mamá. Al no conseguir carroza-bus que los transportara a los dos, Daniel le pidió a su primo que se ocupara de mi amigo dos días, hasta su regreso.

En un descuido en el parque –y al igual que yo la primera vez que salí con un paseador- ¡zas!, Monguí salió corriendo.

Al primo casi lo atropellan por salir detrás a cogerlo.

Mi mamá le había regalado una placa con su nombre y sus datos el día de la fiesta en nuestro apartamento (precisamente a raíz de la espeluznante aventura que te ladro en la página 63 de mi libro). Gracias a eso Monguí Houdini regresó a su castillo con la ayuda de una dama que lo encontró vagando por Cedritos.

Como el paseador Orlando entonces, el primo de Daniel casi muere de un infarto y jura que nunca más en la vida lo volverá a soltar. Ni siquiera en el parque.

Lo bueno de todo esto es que el Caballero Daniel puede anticiparse al futuro siguiendo los capítulos de mi libro… Aunque lo que nunca alcanzó a imaginar es que Monguí se saldría del guión para mordisquear su celular y atravesar la cámara de fotos con el colmillo. Es por eso que hace días que no tenemos imágenes de los dos.

Este domingo escalaremos juntos en Cerro de las Antenas.

Mi mamá tendrá que llevar su celular. Y no pienso dejarle acercarse en un radio de dos kilómetros a la redonda…

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La guía para el perro criollo precolombino del Caballero Daniel… Con el separador tan espectacular que le fabricaron sus compañeros de oficina
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11 comentarios sobre “Caballero y Escudero

  1. Ayyy no, este relato me dio cosa…pobre Mongui, esa no es la idea!Nunca soltarlo ni perder su placa..😢. Cuchito y todo pero es muy andariego🐃😔

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    1. Queridas amigas,

      Monguí, su papá y el primo son primíparos los tres como Escudero, Caballero y custodio temporal… Y pasaron ni más ni menos por el mismo proceso de aprendizaje que pasamos nosotras. De hecho cuando yo me volé la primera vez ni mi mamá pensó que me iba a fugar, tampoco se le pasó la cabeza al paseador que me veía tan juicioso con ella como el primo veía a Daniel con Monguí, y yo ni siquiera llevaba placa con mis datos. Tod@s tenemos que aprender y lo importante es que ellos van a hacerlo muy rápido. Más porque cuentan con nuestra experiencia 😉 :D.

      ¡Desde nuestra guarida en horas de siesta les mandamos un gran lametón en la nariz!

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      1. Linda tu mami siempre es la meditación andante..Es como el polo a tierra. .Y quien nos da tranquilidad.👍
        Y con todo y ese incidente olvide decir que me alegra mucho que Daniel sea tan especial con Mongui y que sea tan pilo en su cuidado. Besos y abrazos a los cuatro mosqueteros🌈🐾

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      2. 😀 Y yo olvidé ladrarles que Monguí se rejuveneció como 15 años en las últimas semanas y que parece un cachorro juguetón más que un respetable decagenario perruno por lo que ¡es casi casi como convivir con un cachorro! 😛

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  2. Linda! Creo que al caballero Daniel le tocará adelantarse en los capítulos del libro… porque seguro que mongui ya lo leyó todo mientras estaba aburrido recuperándose con la hada veterinaria!

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  3. Lo que pasa es que ustedes nunca se portan con los cuidadores como se portan con uno. Menos mal tu mami tuvo la precaución de darle la placa y su caballero no se la quita. Eso es muy importante. Yo hasta les escribí por debajo del collar el número celular con un marcador, por si la placa se pierde. Además tuvo suerte de dar con alguien que lo ayudó a regresar a casa. ¡Que angustia! Todo va, más o menos normal. Seguramente Monguí no es tan mayor como piensan, la vida en la calle y más tan enfermo como estaba le pasó factura a su apariencia. Lo de dañar las cosas puede ser angustia por separación, puede ir practicando cositas para que él no sienta que lo van a abandonar, hay que tener en cuenta que vivió los últimos 9 meses en un lugar donde continuamente estaba acompañado, por humanos y por otros animalitos. Me alegro por todos y ojalá que les haya ido súper en su paseo al cerro de las Antenas, ¡que nombre tan gracioso!

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    1. Querida Lina,

      mi tesis es que mi amigo está aprovechando a hacer lo que ho hizo de cachorro, preocupado por huirle a las escobas, las patadas y el hambre en su pueblo… El daña las cosas delante de las narices de mi mamá y de Daniel ¡De hecho mi mamá tenía que pararse sobre la cama para poder vestirse porque para mi amigo cualquier objeto agitándose delante de la suya era un juego! Es un cuchito lo más de enérgico… Me recuerda a Compai Segundo 😉 😀 😛

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    1. ¿Sabes qué, María? A veces mi mamá nos miraba cuando jugábamos juntos, o cuando la seguíamos felices batiendo la cola por la calle antes de que Monguí se fuera para su castillo y casi levitaba. Ella que nos vio a los dos antes y después a veces no se cree. Y se le cae una lagrimita de felicidad al ver en lo que nos hemos convertido…

      ¡Los tres te mandamos un gran lametón de agradecimiento por tus ladridos! 😛

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